Estados Unidos

'Nada afecta más a México que las políticas migratorias de EU'

The New York Times | Miércoles 07 Febrero 2018 | 10:26 hrs


La migración lleva años en la agenda de Estados Unidos y México. Últimamente, han fracasado tres intentos estadounidenses de realizar una reforma migratoria integral, que incluyeron la amnistía para los mexicanos indocumentados que se encuentran en Estados Unidos y un programa de visa para trabajadores huéspedes. Entre 2001 y 2003 también se derrumbó un esfuerzo bilateral.

Nada afecta más a México que las políticas migratorias de Estados Unidos, mientras que resulta más prominente que nunca la crucial importancia del tema en la política de este país.

El reto más urgente es encontrar la forma de que avancen los llamados dreamers, los beneficiarios del Programa de Acción Diferida para Personas Llegadas durante su Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) establecido por el presidente Barack Obama. Gracias al DACA, casi 800 mil beneficiarios ya no temían la deportación, pudieron trabajar legalmente y guardaban esperanzas realistas de alguna vez ir rumbo hacia la ciudadanía en el único país que conocían. Más del 75 por ciento de los dreamers son mexicanos. Por eso aquí hay tanta gente atenta al destino de ellos.

El presidente Trump invalidó las políticas de DACA, proponiendo una política migratoria de cuatro ejes detestada por la mayoría de los demócratas e hispanos en Estados Unidos. Sin embargo, curiosamente, podría beneficiar a México, sobre todo si se le añaden más cambios en la emisión de visas para trabajadores huéspedes, en particular para los conocidos como H-2A y H-2B.

El primer eje de la propuesta de Trump —regularizar mediante una larga y tortuosa vía a la ciudadanía el estatus de los dreamers y de un millón de personas jóvenes más que también podría calificar para el DACA— favorece a México. Cerca de 1.5 millones de estas personas son mexicanas; es decir, aproximadamente el 25 por ciento de todos los ciudadanos mexicanos indocumentados que hay en Estados Unidos. Otorgarles el equivalente a la amnistía, con la idea de una ciudadanía eventual, satisface una de las exigencias migratorias mexicanas más cruciales.

Obviamente el segundo eje —25 mil millones para un muro fronterizo— resulta ofensivo para México, pero el presidente saliente Enrique Peña Nieto ha sido mucho más inflexible en su oposición a pagar por el muro que a la construcción del mismo. O Peña no cree que llegue a realizarse o carece de las agallas para oponerse a lo anterior. Pero el muro de Trump es algo que México puede rechazar al mismo tiempo que vive con él, sobre todo si tardará años en levantarse y sólo complementa los tramos de vallas erigidos por los presidentes Bill Clinton, George W. Bush y Obama.

El tercer eje de Trump es el que más indigna a muchos estadounidenses, puesto que elimina el principio de reunificación familiar para aceptar inmigrantes legales procedentes del extranjero. Pensado a fin de desalentar la “migración en cadena”, sustituiría el criterio familiar con un sistema basado en méritos. En el futuro, sólo a los cónyuges y los descendientes menores de edad (a comparación de también padres y parientes) de ciudadanos estadounidenses se les otorgaría la residencia permanente, y eventualmente la ciudadanía. El efecto neto sería “blanquear” la migración y limitar el porcentaje de mexicanos.

Puesto que el mayor grupo de extranjeros que solicitan la reunificación familiar son, por mucho, los mexicanos, esto reduciría el número de solicitantes de México que obtienen la residencia. Dejar a la mitad su número a través de un trámite prolongado y tedioso que frustra a numerosos mexicanos no sería tan malo como cancelar todo el programa.

El último eje suprimiría el sistema de lotería que brinda una cantidad reducida de visas de inmigrante a solicitantes de países poco representados, en especial africanos. De nuevo, de seguro esto “blanquearía” la migración y por lo tanto constituye una propuesta despreciable, pero no afecta a México. No existe sistema de lotería para los mexicanos.

Con una postura algo cínica desde la perspectiva de los intereses nacionales estrictamente mexicanos, el plan de cuatro ejes presenta inconveniencias pero también numerosas ventajas para México. El hecho de que sea racista así como indigno del ideal inmigratorio estadounidense ya es otra cosa. Como dice  Trump, los países tienen que cuidar sus propios intereses.

A fin de volver atractivo este plan para México, sus líderes necesitan persuadir al presidente de Estados Unidos de aumentar la cifra de visas para trabajadores huéspedes. De nuevo, por mucho el mayor número de estos permisos se otorgan a mexicanos. Las visas H-2A para los trabajadores agrícolas de temporada no tienen tope congresista; las visas H-2B, para actividades de temporada no agrícolas, sí, pero el límite puede eliminarse. La administración Trump puede elevar en forma considerable las cantidades sin aprobación del Congreso.

En Texas y Florida está llevándose a cabo un inmenso programa de reconstrucción a raíz de los huracanes, existiendo en dicha región una enorme demanda de mano de obra no calificada con bajos salarios. Puede proceder de México.

En caso de que Peña hiciera una sugerencia en ese sentido y de que Trump la aceptara, se beneficiarían los intereses de ambos países.

Durante los primeros años del presente siglo, un paquete integral como éste se denominó “la enchilada completa”. No está mal la mitad de la hogaza de pan, o cualquier metáfora nutritiva que uno prefiera.  


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