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Prueban nuevas técnicas de pesca en hábitat de la vaquita marina

Excélsior | Miércoles 06 Diciembre 2017 | 16:14 hrs

Ciudad de México— Luego de tres años sin salir a trabajar por la veda impuesta para proteger de la extinción a la vaquita marina, la tarde de este miércoles 300 embarcaciones zarparon en el Alto Golfo de California para probar nuevas artes de pesca en la captura de camarón.

A través de sus redes sociales, el líder pesquero Sunshine Antonio Rodríguez Peña, quien recientemente fue liberado tras ser arrestado por posesión de metanfetamina, explicó que 100 embarcaciones de San Felipe, Baja California, y 200 del Golfo de Santa Clara, en el municipio de San Luis Río Colorado en Sonora, salen a la mar.

"El tiempo para las familias pesqueras es oro, quiero informarles a todos que este miércoles lanzaremos las embarcaciones con las suriperas; lo teníamos planeado para el 28 de diciembre, pero no hay tiempo que perder, este miércoles 6 de diciembre estaremos dando el banderazo a 300 embarcaciones”, informó Sunshine Rodríguez.

Por años, los pescadores del Alto Golfo de California utilizaron reyes de enmalle donde además de especies legales, capturaban totoaba, un pez en riesgo crítico de extinción, también conocido como “la cocaína del mar”, por su alto valor en el mercado asiático donde se le atribuyen propiedades afrodisiacas y es un símbolo de estatus. Esta técnica de pesca colapsó la población de las vaquitas marinas quienes, al quedar atrapadas en las redes, moría por inanición.

Luego de varios años de pruebas y experimentación, el Instituto Nacional de Pesca avaló el uso de redes suriperas como alternativa para la captura comercial de camarón en el Alto Golfo de California, donde se estima una producción anual de 2 mil 500 toneladas de camarón azul y café, en tallas, calidad y sabor con alto valor para la exportación principalmente hacia los estados Unidos.

La atarraya “suripera” es una red activa que opera aprovechando las corrientes de agua y/o viento, que consta de una falda semicónica con plomos en su parte más ancha, los cuales rozan el fondo durante su operación, mientras que la parte más angosta de la falda contiene embudos y bolsos en los cuales queda atrapado el camarón al trepar por la falda; hasta hace unos meses, en el hábitat de la vaquita marina se utilizaban chinchorros de hasta dos kilómetros de longitud, en comparación a las nuevas artes de pesca que tienen apenas 25 metros de frente de ataque.


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