El Paso

Negocia EU que 'frene' México flujo ilegal centroamericano

The Washington Post | Miércoles 11 Julio 2018 | 00:00:00 hrs

Agencias / Buscan desalentar a familias en pos del ‘sueño americano’

Ciudad de México— Mientras el presidente Donald Trump arremete regularmente contra México por “no hacer nada” para detener la migración ilegal, por debajo de la mesa los dos gobiernos están considerando un acuerdo que podría reducir drásticamente el flujo migratorio transfronterizo.

La propuesta, conocida como ‘Acuerdo Seguro de un Tercer País’, podría requerir que los solicitantes de asilo que transiten por México soliciten protección en esa nación y no en Estados Unidos. Permitiría que los guardias fronterizos de Estados Unidos rechacen a los solicitantes de asilo en los cruces fronterizos y envíen rápidamente de vuelta a México a cualquier persona que ya haya ingresado ilegalmente en busca de refugio, independientemente de su nacionalidad.

Funcionarios norteamericanos creen que este tipo de trato desalentaría a muchas familias centroamericanas de tratar de llegar a los Estados Unidos. Sus crecientes números han puesto a prueba a los tribunales de inmigración federales y han desbordado la capacidad del Gobierno de Estados Unidos para detenerlos. La administración Trump dice que la mayoría está buscando trabajo, en lugar de huir de la persecución, y se está aprovechando de la g enerosidad estadounidense para obtener la entrada y evitar la deportación.

“Creemos que el flujo de personas descendería dramáticamente y de inmediato si el acuerdo entrara en vigor”, comentó un funcionario de alto rango del Departamento de Seguridad Interna que habló de manera anónima sobre las negociaciones con el Gobierno mexicano, señalando que el tema había ganado impulso en las últimas semanas.

El acuerdo propuesto ha dividido al Gobierno mexicano y ha alarmado a los activistas de derechos humanos que aseguran que muchos de los migrantes están huyendo de manera generalizada de la violencia de las pandillas y podrían estar expuestos al peligro que hay en México.

Es probable que el posible acuerdo sea discutido en esta semana en unas reuniones de alto nivel que se llevarán a cabo en Latinoamérica.

Este martes y miércoles, Kirsjen Nielsen, la secretaria de Seguridad Interna, se va a reunir con ministros del Exterior de Centroamérica y México y en la ciudad de Guatemala.

El viernes, el secretario de Estado Mike Pompeo va a visitar la Ciudad de México.

A simple vista, ese pacto podría parecerle difícil a México. El número de centroamericanos que solicitan asilo ha aumentado considerablemente en los últimos años, muchos analistas están advirtiendo que el país no tiene la capacidad de albergar a una oleada de personas.

El año pasado, la Agencia de Refugiados de México no pudo atender más de la mitad de las 14 mil solicitudes de asilo que recibió, de acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.

Críticos del plan aseguran que el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no debería llegar a ese acuerdo en un momento en que la administración Trump ha utilizado tácticas como la de separar a los padres migrantes de sus hijos en la frontera.

“Es ridículo”, comentó un funcionario mexicano que no está autorizado para comentar públicamente y habló de manera anónima. “Realmente nadie sabe lo que vamos a recibir a cambio”, agregó.

Aun así, algunos funcionarios mexicanos han aceptado la idea.

Ellos argumentan que el requerir que los centroamericanos soliciten asilo en México podría reducir las redes de contrabando que cobra cuotas de 10 mil dólares o más por una travesía desde Centroamérica hasta Estados Unidos.

El funcionario de alto rango del Departamento de Seguridad Interna ha dicho que el Gobierno de Estados Unidos le dijo a México que le ofrecería una significativa ayuda financiera para ayudar al país a lidiar con la oleada de personas que buscan asilo, por lo menos a corto plazo.

La inversión, que podría ser pagada a través del plan de asistencia y seguridad de Estados Unidos para México, la Iniciativa Mérida, podría ser rápidamente redituable, argumentó el funcionario.

“Hay que ver la cantidad de dinero que se gasta en la seguridad fronteriza, tribunales, centros de detención y aplicación de las leyes de inmigración”, dijo el funcionario.

“Se necesitarían centavos y no dólares para apoyar a México en esa área”, advirtió.

Ese pacto también podría permitir que el Gobierno de México desarrollara su capacidad para llegar a un acuerdo con las personas que buscan asilo y mejorar su maltrecha reputación internacional al tomar una postura pública a favor de los derechos humanos, de acuerdo a los simpatizantes.

“México está interesado en solucionar el hecho de que tanto Estados Unidos como México han experimentado un significativo incremento en el número de solicitudes de asilo y refugio y que un gran número de centroamericanos ingresan a México con el intento de llegar a Estados Unidos”, comentó Gerónimo Gutiérrez, embajador de México ante Washington, a través de un comunicado que envió mediante un correo electrónico.

El Gobierno de Estados Unidos tiene un “Acuerdo de Tercer País Seguro” con Canadá desde el 2004, el cual impide que los migrantes transiten a través de ese país para solicitar asilo en Estados Unidos.

Sin embargo, la violencia ha llegado a niveles récord en México, y los estados fronterizos son particularmente peligrosos, lo cual podría poner en riesgo a los migrantes si las autoridades de Estados Unidos empiezan a regresar a México a los centroamericanos.

Funcionarios mexicanos dijeron que el plan ha dividido al Gobierno de Peña Nieto.  Algunas personas de Relaciones Exteriores que desean mejorar los vínculos con Estados Unidos se mantienen a favor de por lo menos un proyecto piloto, mientras que otros del Departamento del Interior, que tendrían que manejar la reubicación de miles de centroamericanos, siguen oponiéndose, dijeron los funcionarios.

El ganador de las elecciones presidenciales del 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador, aún tiene que sopesar públicamente ese tema.

Roberto Velasco, portavoz del entrante canciller Marcelo Ebrard, dijo que la nueva administración no “tiene una postura ya que no conoce los detalles de la propuesta ni de las negociaciones entre los dos países”.



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