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Un héroe con ansiedad

The New York Times | Domingo 13 Mayo 2018 | 00:00:00 hrs

Archivo / El Diario /

Los Angeles.- Basados en la galanura de príncipe de Disney que proyecta en las portadas de revistas y la buena onda que transmite, uno nunca imaginaría que Ryan Reynolds es, muy a menudo, un manojo de nervios.

El pavor y las náuseas hacen presa de él antes de cualquier aparición televisiva, y llega a convencerse de que podría morir.

"Me da ansiedad. Siempre he padecido de eso. Tanto del tipo disfrutable, de decir: 'Estoy sumamente emocionado por esto', hasta las profundidades más oscuras del espectro, lo cual no es nada divertido", señala.

Tal es la revelación de un hombre cuya vida es aparentemente perfecta, que es amado por las revistas del corazón y que, en 2010, fue nombrado por People como el Hombre Vivo más Sexy.

Hace un par de años, Deadpool era bastante desconocido y el primer filme costó apenas 58 millones de dólares (bastante menos que cualquier cinta de superhéros).

Resultó todo un éxito, con 783 millones de dólares recabados a nivel mundial, dos nominaciones a los Globos de Oro y la designación de Reynolds como uno de los Hombres del Año de GQ, en 2016.

También significó un renacer de las cenizas para el actor, cuyas relaciones sentimentales (un compromiso con Alanis Morissette y un matrimonio de tres años con Scarlett Johansson) a menudo opacaron su carrera (de por sí llena de altibajos).

Hoy ‘Deadpool 2’ ya ha roto récords de preventa para una cinta con clasificación R y la gran pregunta es si podrá repetir la hazaña.

"Cuando se ha generado tanta expectativa, tu cerebro siempre lo procesa como una señal de peligro", admite el canadiense.

Reynolds es mucho más contenido y de bajo perfil que sus personajes, contraste que siempre sorprende a la gente que llega a conocerlo. Por ejemplo, después de que estelarizó National Lampoon's Van Wilder (2002), sobre un estudiante universitario, varias veinteañeras se le acercaron en un bar para ofrecerle tragos.

"(Descubrieron) que era la increíblemente aburrida versión de un chico al que consideraban su ídolo", resume.

Pero lo cierto es que es sumamente divertido. En internet abundan compendios de sus mejores tuits (tiene 10.6 millones de seguidores), muchos de ellos sobre sus dos hijas con Blake Lively.

Algo del tipo: "No importa qué libro infantil le lea a mi bebita gritona en un avión. La moraleja de la historia siempre está relacionada con la vasectomía".

La risa como supervivencia

Mucho de este humor, asegura, está enraizado en mecanismos de defensa que aprendió de niño.

Ryan fue el menor de cuatro hijos en Vancouver, Columbia Británica, en un hogar volátil a causa de su padre, Jim Reynolds, expolicía convertido en mayorista, a quien el actor llama "dispensador de estrés en casa".

Para conjurar gritonizas o conflictos, trataba de arreglar todo lo que pudiera molestarle a su padre, manteniendo la casa inmaculada o cortando el césped.

"Me convertí en este microgerente con piel de niño. Cuando estresas a los pequeños, se produce una extraña paradoja porque los chicos de repente están haciéndose cargo de cosas que no les corresponden".



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