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Patrullas tardaron 5 horas en llegar

Luz del Carmen Sosa
El Diario de Juárez | Miércoles 15 Agosto 2018 | 00:00:00 hrs

Marco Tapia/El Diario de Juárez | Vecinos colocaron veladoras en el predio donde fue encontrado el menor

Ciudad Juárez— Las calles Acapulco, Loreto y Playa San Carlos lucen desiertas. Son casi las 11 de la mañana y no se observan niños jugando en el parque del fraccionamiento Praderas del Pacífico, ubicado entre el Eje Vial Juan Gabriel y el bulevar Óscar Flores Sánchez, al sur de la ciudad.

Lo que sí se observa son cadenas y candados nuevos atravesados en los barandales en las casas enrejadas.

“Tenemos que cuidarnos”, dice una vecina que radica justo a un lado de la vivienda de la cual salió el niño David Rafael Santillán Vargas, de 6 años, el pasado 8 de agosto.

Otra residente del sector narra que tiempo atrás los vecinos de la calle Playa San Carlos decidieron limitar el acceso a los extraños y cerraron la vialidad con tambos que rellenaron con cemento y unieron con varillas.

La obra, aunque mal hecha, funcionaba, pues no se habían registrado robos de autos ni hechos violentos. Hasta que “Rafita” desapareció el pasado 8 de agosto, dice.



Ese día, David Rafael Santillán Vargas salió a la tienda “San Carlos” a comprar un refresco. La abuela materna, que estaba a cargo del cuidado de Luis Emiliano, de 9 años y “Rafita”, de 6, asegura que ella observaba a su nieto, sin embargo, al tomar la calle Acapulco el menor se le perdió de vista.

Cuando David Rafael llegó al negocio, ubicado a menos de 50 metros de la vivienda, lo encontró cerrado.

“Esta es la tienda a la que el niño venía, es la más cerca a su casa”, dice María Romo, propietaria del negocio.

Ese día ella llegó a la tienda aproximadamente a las 12:40 horas y su hijo estaba atendiendo el local; luego su esposo le avisó que llevaba a su hijo Kevin a la casa y ella se quedó con su hijo de 4 años a cargo de la tienda.

“Pasaron como 40 minutos y me dieron ganas de ir al baño y ni modo de dejar a mi hijo, bajé las cortinas y no me tardé ni 10 minutos, y de ratito que abrí vino el papá, David Santillán Carrillo, y me preguntó que si había venido su hijo, me lo describió y yo le pregunté que si se refería a Rafita, pues así lo conozco y le dije que durante el tiempo que tuve abierto no lo había visto”, narra la comerciante.

La mujer le comentó que tal vez el niño llegó en los pocos minutos que ella cerró el negocio.

“Yo pienso que tal vez se fue a otra tienda cuando vio cerrado, hay otras tiendas aquí en la colonia”, agrega. Pocas horas después la comerciante se enteró de la desaparición del niño y de la búsqueda que la familia emprendió en el fraccionamiento.

“Rafíta a veces venía solo, a veces acompañado de su hermano, o la familia junta”, recuerda la tendera.

En puerta de cristal de tienda fue colocada la pesquisa con el rostro del menor ausente que ayer fue sustituida con la cartulina que avisa la dirección de la funeraria donde velan a “Rafita” desde este martes por la mañana.

Casi a la misma hora, varias vecinas acudieron a la calle Paseo de la Plaza, donde fue arrojado el cadáver del niño, y colocaron cinco veladoras, oraron y pidieron por el descanso eterno del infante.

Frente a la escena del crimen, donde aún se observan los cordones de plástico color rojo y amarillo, varias residentes de Villas Colonial ahora saben que el lunes a las 5 de la mañana un residente de la colonia Praderas del Pacífico acompañó a su madre a tomar la rutera para irse al trabajo y fue quien observó cuando un hombre a bordo de una camioneta tipo pickup color rojo arrojó un bolso color negro entre la basura.

El vecino se acercó y observó un bulto del que sobresalía un pequeño pie descalzo y llamó al 911 para reportar el hallazgo.

Dicen que vieron la movilización policiaca, pero la decena de patrullas se retiró poco después sin encontrar nada. Regresaron posteriormente, casi a las 10 de la mañana.

“Le avisó a la familia y vinieron. Ellos lo encontraron. Nosotros sólo escuchamos los gritos y luego llegaron muchas, muchas patrullas, pero pues ya la familia había pasado por el trago amargo de encontrar al niño”, dicen.

“Vinieron y no buscaron bien, estaba casi en las narices de los agentes pero no encontraron nada”, dice una de las entrevistadas que pide no ser identificada.

Será hoy cuando se le dé el último adiós al niño asesinado, cuya muerte ha indignado a una sociedad que se ha conocido de más de 700 crímenes en menos de ocho meses.

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