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Falta de unión propició la tragedia, dicen colonos

Miguel Vargas/
El Diario de Juárez | Jueves 16 Agosto 2018 | 00:00:00 hrs


Ciudad Juárez— La falta de cohesión social entre vecinos de las mil 500 casas de la colonia Praderas del Pacifico y la incidencia de omisión de cuidados de infantes, aunado al abandono oficial del fraccionamiento construido en el año 2002 y que hoy se refleja en un entorno degradante, crearon las condiciones propicias para una tragedia, opinarion residentes de la calle Playa San Carlos, lugar donde vivió sus seis años de edad “Rafita”, el niño encontrado asesinado el lunes de la presente semana.

Isabel Ávila tiene 15 años viviendo en ese fraccionamiento, ubicado entre el bulevar Oscar Flores y el eje vial Juan Gabriel, poco antes de la glorieta del Kilómetro 20, donde la empresa Ivasa construyó hace 16 años 40 casas por hectárea, de 130 metros cuadrados cada una. Ella afirma que la tragedia que ahora enluta todo la zona estaba anunciada.

“Yo no le hablo a nadie. Aquí no hay respeto, aquí la gente hace lo que le da la gana; los niños andan solos, la gente se va a trabajar y los deja solos. No somos unidos los vecinos y nunca me he preocupado por hacer aquí amistades”, así narra el panorama.

Asegura que es generalizada la falta de atención entre vecinos. “Aquí cada quien en su casa y se acabó”.

Fue enfática en señalar que los niños del sector siempre andan solos, incluso en el terreno donde fue encontrado el cadáver de Rafita el pasado lunes, predio que tuvo que abrirse ante la necesidad de las personas para ir a tomar el transporte público sobre el bulevar Oscar Flores, ya que no existe ese servicio en la colonia y originalmente la única entrada es por el eje Juan Gabriel.

“Aquí la gente no quiere hacer arraigo porque muchas de las casas están rentadas o están solas, donde todos los servicios se los roban”, dice.

Menciona que la falta de alumbrado público tiene más de siete meses que deja la colonia a oscuras, aunado al escaso mantenimiento en parques y basura en baldíos y calles.

Con ella coincide Verónica, quien vive al lado de la casa de Rafita y se dice sorprendida por tanto niño que anda solo en las calles.

“Son muchos los padres que desde la primaria los dejan irse solos a la escuela; pasa uno con sus hijos y les dicen, ándele váyase en esa señora, y cruzan ese terreno (donde fue encontrado el cuerpo de Rafita) sin que nadie los guie, y donde todos los días asaltan”, asegura.

Margarita Farfán, otra vecina, ayer ya no dejó salir de su porche a sus hijos para que jugaran en la calle, por lo ocurrido a Rafita, con quien compartían a diario.

Ella también vive enseguida de dos casas abandonadas, una de ellas de los vecinos  que se fueron el pasado domingo, a quienes nunca conoció, no supo quiénes eran ni de dónde venían, señala.

La falta de alumbrado en su calle, el terreno pestilente cercano donde varios van y arrojan escombro y animales muertos, la inseguridad, las casas solas que son saqueadas e invadidas, son su tormento diario, dice.

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