Opinión

Es un chiquero

Víctor Guzmán
Académico | Miércoles 12 Septiembre 2018 | 00:00:00 hrs


La basura que se genera en el mundo cada vez es mayor, los malos hábitos personales están siendo un problema, aunado a los desechos químicos que se producen por toneladas a través de las industrias y la contaminación ambiental que emanan de los automotores, y los utensilios desechables como platos, vasos, tenedores que se usan por millones que se han convertido en la muerte de animales, ya sea en el mar o en la tierra.

La duración para que las bolsas de plástico que dan los supermercados se desintegren es de 100 años o más, y su utilización es de 10 minutos. Sin dejar de lado el envenenamiento de ríos, canales, lagunas y demás lugares hidranaturales. Todo ello ha traído la degeneración de la vegetación y por ende la falta de oxigenación del aire que a diario respiramos.

Un ejemplo, en un estadio de futbol, en tres horas, se generan entre cinco y 10 toneladas de basura; y de manera regular una persona origina 1.2 kilogramos al día, dando el resultado de 438 kilogramos al año, y de ahí los años que viva, según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Datos que preocupan.

La contaminación se mide en diversas vertientes: radioactiva, industrial, hídrica, de subsuelo entre otras más, todas con el mismo fin, el deterioro del medio ambiente. En Ciudad Juárez no es la excepción, cada vez que se concentra la población en un evento de magnitud, se acumulan toneladas de basura que indiscriminadamente se avienta a cualquier lado, menos en los depósitos. Siendo sólo un caso de varios.

Hace días, nos informa este medio, que el Monumento a Benito Juárez luce inundado de basura, con botes, papeles, volantes, y demás que contaminan la visión. También nos indican, que el Centro de la ciudad, está ahogado en basura y desperdicios, señalando que son los comerciantes de la zona, quienes mantienen las calles hasta el tope de bazofia, mientras a un lado se venden garnachas… 

La poca conciencia de buena parte de la población, sin saber el daño que causan con aventar la basura a la calle, no se puede negar. En épocas de lluvias, resulta evidente la gran cantidad de desechos que acarrea el agua, por estar tirados en cualquier espacio abierto, y las alcantarillas brotando pestilentes torrentes de aguas negras al estar tapadas, además de ser insuficientes por ser conducto de drenaje y no de agua pluvial.

Se están generando leyes para la prohibición de algunos productos que dañan al ecosistema como los popotes, y las bolsas de plástico que no sean biodegradables, al igual que los utensilios desechables, por causar trastornos al medio ambiente. Quizá en un principio no se visualizaba el perjuicio que llegaría a causar esos pedazos de unicel.

Los países avanzados han aprendido a darle uso y provecho a lo que antes se creía inservible, como es el caso de los desechos, generando energía como el gas y electricidad. En Ciudad Juárez ya se sustrae gas metano que posteriormente se convierte en electricidad, abasteciendo al alumbrado público, todo ello a partir de la basura.

Aportando un grano de arena, los alumnos de quinto semestre de la carrera de Comunicación, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, han iniciado una campaña en las redes sociales, con un nombre un poco grotesco, quizá: “Gente marrana en Juárez”. Tiene la finalidad de identificar aquellos sujetos que dañan el medio ambiente y el aspecto visual. Denunciar lugares que se usan como basureros, señalar a quien tire basura mientras conduce, y aquellos que avientan perros muertos en tapias o calles y cualquier acto que denoste la ciudad.

El problema es de cultura, no generamos basura de manera responsable, ya sea con el reciclaje o la separación de basura. Las costumbres de los padres se “maman”. Enseñar a los hijos a utilizar los depósitos para tirar la basura y no por la ventana del auto, no arrojar las colillas de los cigarros al ir conduciendo, la mascota se saca a pasear con una bolsa en la mano, etc.

Es necesaria la concientización de limpieza y buenos hábitos, a través de campañas para “educar” y no lamentar lo que ya estamos padeciendo. Necesitamos una urbe limpia.

Nos lo dicen a diario: una ciudad limpia, no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia. 



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