Opinión

Por descarados los correrán casi a todos

LA COLUMNA
de El Diario | Jueves 13 Septiembre 2018 | 00:00:00 hrs

El Diario de Juárez /

• Por descarados los correrán casi a todos

• Graciela y Reyes, como caídos del cielo

• Cayó por sus promesas del corazón

• Militares y alcalde vs Peniche y Aparicio

Una tarde cualquiera de un domingo cualquiera (diría en melancólicos versitos Alberto Cortez) apareció de la nada un retén antiebrios bajando la joroba del puente del kilómetro 20 carretera Chihuahua-Juárez. Sentido sur a norte. Si mucho a las cuatro de la tarde.

Tras una brevísima investigación de corte estrictamente periodístico concluimos que ese retén integrado apenas por dos o tres patrullas de Tránsito pero con muchos conos naranjas no fue autorizado por las principales jefaturas de la corporación, cuando más por mandos medios.

Los escalofriantes retenes nocturnos son conocidos y hasta presumidos por el independiente alcalde Armando Cabada. Aseguran sus asesores en la materia que han disminuido los accidentes. No estamos seguros de ello; de lo que no tenemos duda es que ahí han caído más de cuatro mil personas fúricas con el reelecto alcalde; funcionarios estatales de primer nivel entre ellos; exfuncionarios municipales... exfuncionarias.

Esa política de los retenes y el tristemente célebre Cerecito dieron pie a que algunos mandos medios y altos de Tránsito colocaran de vez en cuando puntos de revisión como el dominguero mencionado. No avisaban a los jefes principales, la directora Verónica Jaramillo y menos a Cabada.

Esa ha sido una de las piedritas que ha ido reventando el hígado al alcalde. Y son tantas situaciones de la misma naturaleza que viene limpia en Tránsito de cara al segundo período de Armando ya arrancado el domingo a la media noche.

Jaramillo se va, y se van prácticamente todos los comandantes, y los subordinados inmediatos de los comandantes. Ya veremos la resistencia de sus padrinos, los buenos y hasta los malos. Nos aseguran que Cabada cuidará la tropa pero sólo a quienes han sido fieles a la corporación más que a las exigencias de polla por parte de sus jefes.

Los cambios vienen para el fin de semana, o la próxima, por aquello de las complicaciones “naturales”.

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Sorpresita la de José Reyes Baeza y Graciela Ortiz González como miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. El primero como secretario de Elecciones; la segunda como secretaria general adjunta.

Les caen de perlas las posiciones a ambos políticos; también a la institución. Reyes perdió la Senaduría en el Estado; Graciela terminó derrotada en la búsqueda de una diputación por el sur de la entidad. El PRI perdió por todo el territorio nacional.

Tanto Reyes Baeza como doña Graciela son experimentados en situaciones adversas y tienen equipo atrás de ellos que les han respaldado en las buenas y en las malas. Ahora la situación es inédita pero seguramente sabrán manejarla.

Ojalá hagan mejor las cosas que el PRI de la Ciudad de México, donde los tricolores no se han levantado de la lona desde hace 20 años cuando perdieron frente a la misma izquierda que hoy tomará Los Pinos.

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“Fue una promesa que se hizo con el corazón, pero no con la razón”, expresó Pablo Cuarón Galindo transcurridas las primeras semanas del actual régimen estatal para explicar por qué no sería viable eliminar el costo de las inscripciones en la Universidad Autónoma de Chihuahua, como había ofrecido Corral durante la campaña.

Esa frase marcó el comienzo de su paso al frente de una de las secretarías más difíciles de controlar, la de Educación, en la que históricamente pesan más las decisiones político sindicales que la enseñanza en las aulas.

El juarense se enfrentó a los sindicatos del magisterio, graduados en el arte de vender votos a cambio de componendas que disfrazan de conquistas sindicales, y pagó en consecuencia los efectos de uno de los paros magisteriales más largos de la historia reciente, donde los maestros salieron vencedores.

Un conflicto similar enfrentó con el sindicato del Colegio de Bachilleres por defender a la directora general Teresa Ortuño y sostenerla en el cargo, una victoria que obtuvo a costa de la pérdida de decenas de horas clase en perjuicio de miles de estudiantes.

Las buenas intenciones de un hombre que por sí mismo pidió a Corral hacerse cargo de la secretaría para impulsar un nuevo modelo de educación en el estado, no fueron suficientes. En Educación hay más grillos que en el campo, y su novatez mezclada con las zancadillas que le pusieron quienes se decían colaboradores, lo sometió a conflictos tan graves como el fallido proceso de asignación de maestros que el año pasado dejó sin docentes a decenas de planteles a lo largo y ancho del estado.

Según el secretario de Gobierno, la salida de Cuarón deriva de no estar de acuerdo con la marcha atrás que se pretende dar a la llamada cuarta transformación, la Reforma Educativa. La realidad es que el desgaste para el empresario era mucho e innecesario.

La llegada de Carlos González Herrera, apoyado por el secretario de Desarrollo Social, Víctor Quintana (del grupo moreno/albiazul) no supone tampoco la solución a los problemas educativos porque los intereses del magisterio están enraizados en las oficinas y porque quizá, como bien lo dijo Cuarón, hay muchas promesas y compromisos de “corazón” que jamás serán cumplidos por el Gobierno.

González es activista de la Universidad Democrática en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) muy cercana a Morena y por lo tanto a López Obrador. A ver qué gesto le hacen en el amplísimo sistema educativo conservador.

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El gobernador Javier Corral tiene los reportes completos de cada palabra que se dijo en reunión privada del Consejo Coordinador Empresarial en Juárez. Ahí el jefe de la guarnición militar, Fernando Gómez, dijo en todas sus letras que no hay colaboración con la Policía Estatal porque existe desconfianza hacia sus jefaturas debido a las ligas con el narcotráfico.

Los alcances de ese señalamiento pegan directo y a la cabeza del fiscal general César Augusto Peniche Espejel y del comisionado estatal de Seguridad, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, que la han pasado bobita por el desinterés y desconocimiento que tiene el patrón Corral sobre el bajo mundo de la delincuencia organizada. Se desinfló el gobernador desde que supo que no era lo mismo amenazar en los discursos a “El 80” y darle un plazo de 72 horas para irse del estado, que enfrentarlo en terreno. Prefirió tomar distancia y dejarlo operar libremente (fue detenido hace meses por la Policía Federal).

Para completar el cuadro en torno a los señalamientos del jefe militar en Juárez, allá por Cuauhtémoc su presidente municipal, Carlos Tena Nevárez, literalmente corrió al jefe de la estatal que permanece también al frente de la municipal, Jorge Santos Borunda, por las mismas razones.

“Temo por mi seguridad con él aquí”, dijo el edil de la región manzanera.

Borunda es acaso el mando de la Comisión Estatal de Seguridad más cercano a Aparicio y operador de Peniche.

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Detalles mañana: ganó Laboratorios SIMA la licitación para hemodinamia que concursó la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado. Anunciamos en esta columna ayer que por ahí iba el fallo manejado directamente por el exsecretario del ramo, Ernesto Ávila. A su sucesor, Jesús Grajeda, sólo le correspondió otorgarlo... y le tocará pagar decenas, cientos de millones.



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