El Paso

Enfrenta Texas crisis de educación especial

Bloomberg | Miércoles 29 Agosto 2018 | 00:00:00 hrs

Una profesora instruye a una alumna
Dallas, Tx.— 5.4 millones de estudiantes regresan a clases en Texas en medio del usual ajetreo para conseguir libros de texto, casilleros y pupitres. El estado también enfrenta un enorme problema de su propia creación: cómo encontrar, evaluar y propiamente enseñar a alrededor de 200 mil estudiantes a los que les fue injustamente negada la educación especial, al mismo tiempo que se busca limitar gastos para la población escolar de más rápido crecimiento en la nación.

Y luego está la pregunta de ¿cómo Texas, bajo las órdenes del Gobierno de Estados Unidos, pagará por todo esto?

El mandato federal, con la intención de compensar por un tope de facto puesto en vigor por la Agencia de Educación de Texas (TEA) en el 2004, podría llegar a sumar la más grande y única expansión de los servicios de educación especial que jamás se haya visto. Por más de una década, los distritos escolares locales fueron presionados a no aceptar a los estudiantes que tenían esta necesidad. Ahora eso debe revertirse.

La orden federal es tanto una oportunidad para mejorar los prospectos de los jóvenes con discapacidades y un problema para el modelo de un gobierno reducido, de bajos impuestos y alto crecimiento que Texas ha implementado bajo el control republicano. El estado y los distritos locales ahora se enfrentan a un incremento de gastos que según se proyecta que llegue a más de mil 500 millones de dólares al año.

A nivel nacional, las escuelas están batallando para ofrecer servicios de educación especial, al mismo tiempo que enfrentan estrechos presupuestos, un intensificado escrutinio legal y una escasez de maestros calificados, psicólogos y terapistas. Texas necesita de todos estos expertos para poder salir del hoyo que él mismo Estado cavó, más aparte de la ayuda de los padres de familia cuya confianza en sus escuelas se ha erosionando casi por completo.

El año pasado, Heather Beliveaux pensó que había terminado de luchar con los funcionarios escolares en Houston después de que su hija fue finalmente considerada elegible para recibir educación especial. El año anterior, a la niña, Sophia Salehi, se le habían negado los servicios para su incapacidad visual, a pesar de ser legalmente ciega.

Pero Beliveaux volvió a tener que ponerse a trabajar con un abogado de educación especial. La nueva batalla no se trataba sobre si Sophia, de 11 años, debería recibir ayuda, sino sobre si ella podría obtener la ayuda sin tener que transferirse fuera de una escuela donde había comenzado a prosperar.

“Pensé que lo más importante era que ella fuera elegible”, dijo Beliveaux. “Pensé que una vez que eso quedara solucionado, ellos tendrían que apurarse para hacer las cosas”.

Han pasado casi dos años desde que el Houston Chronicle reveló que el porcentaje de estudiantes en clases de educación especial en Texas se había reducido por casi un tercio desde que la TEA impuso metas de inscripción en el 2004. Antes de eso, el número de estudiantes de educación especial en Texas conformaba el 11.8 por ciento de todos los estudiantes, no muy lejos del promedio a nivel nacional. Durante el transcurso de la próxima década, dicha cifra en Texas cayó a un 8.6 por ciento, mientras que las inscripciones en la nación permanecieron en gran parte sin cambio alguno.

Mientras que la TEA negó que la meta en las inscripciones se había tomado como un límite, el Departamento de Educación de Estados Unidos concluyó en enero que tal meta había funcionado como tal. De acuerdo con el reporte, administradores y maestros dijeron a los investigadores federales que se habían sentido presionados para reducir las inscripciones en educación especial, con un superintendente diciendo que “él ‘se apoya en los administradores’ si las cifras son muy altas debido a que el consejo escolar se ‘apoya en él’”.

Los funcionarios federales determinaron que tanto el estado como los distritos locales en Texas habían violado la Ley de Educación para Individuos con Discapacidades, o IDEA, una ley federal que requiere que todos los estudiantes que califican reciban los servicios de educación especial.

Desde que IDEA fue aprobada en 1975, las oportunidades educativas para menores estadounidenses con condiciones que incluían autismo, dislexia, y parálisis cerebral han cambiado profundamente. En lugar de quedar aislados, más del 60 por ciento de ellos pasaron más del 80 por ciento del tiempo en salones de clases de educación general, recibiendo asistencia especial al mismo tiempo que eran integrados al más amplio ambiente escolar. Pero el problema permanece, claro está, debido a la tentación de algunos gobiernos estatales de recortar el financiamiento de la educación. La más reciente revisión anual del Departamento de Educación de Estados Unidos encontró que 29 estados y el Distrito de Columbia, no cumplieron con sus obligaciones de educación especial en el año escolar del 2016-17. Pero lo que sucedió en Texas entra en una categoría completamente distinta.

Lindsay Jones, jefa de política y defensa del Centro Nacional para las Discapacidades en el Aprendizaje, o NCLD, se refirió a la moción, de privar a los estudiantes vulnerables de estos servicios tan necesarios, de ser “absolutamente la más grande violación” a la ley desde su aprobación en 1975.

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