Espectáculos

Le echan 'flores' a Roberta

Sofía Madero/Agencia Reforma | Sábado 25 Agosto 2018 | 00:00:00 hrs

Roberta Lobeira con su obra




Monterrey—Antes, durante y después de entregar uno de los elementos visuales más representativos de ‘La Casa de las Flores’, protagonizada por Verónica Castro; Roberta Lobeira continúa “pintando” el éxito.

La artista regia, de 39 años, vive desde hace cinco en San Diego, fue la encargada de pintar la obra surrealista ‘Retrato de una Familia Normal’, que mide 2 metros de alto y 3 de ancho, el más grande de su catálogo.

“Muchos días empezaba desde las 8 de la mañana y terminaba a las 11 de la noche. Se siente bonito ver la reacción de la gente, ya que se está pasando (la serie) en 198 países; el elenco me dijo que les gustó mucho.

“He tenido buenos comentarios, me felicitan, obvio, no a todo el mundo le ha gustado, pero he sentido más la buena vibra”, comentó vía telefónica.

Contó que el director Manolo Caro, y el productor Rafael Ley, quienes son sus mejores amigos, le enviaron la sinopsis y los perfiles de los personajes, por lo que no dudó en aceptar en crear la obra, la cual aparece en la casa y en la secuencia introductoria de la serie.

“Cada uno los pinté de acuerdo a la personalidad del personaje, creo que no puedo explicar lo que en mi mente significaría, por ejemplo, la banda alrededor de Aislynn (Derbez), dice ‘Oh Sweet Mind (oh dulce mente)’.

“A Verónica la puse en primer plano vestida de otro color, por ser un matriarcado, y ocupando su lugar como la reina de la casa”.

Roberta es egresada de la carrera de Artes de la Universidad de Monterrey, vivió en CDMX, y también estudió en París, Oaxaca y en la New York Academy of Art.

“Hace algunos años Manolo hizo la película ‘No Sé Si Cortarme Las Venas o Dejármelas Largas’ y me pidió dos cuadros que tenía hechos para la cinta, fue una experiencia emocionante.

“Cuando comenzó la producción de ‘La Casa de las Flores’, él me dijo: ‘no quiero que me prestes ningún cuadro, quiero que me pintes un retrato de la familia De la Mora’, y me emocioné mucho, pero me dio tres semanas para terminarlo”, reveló.

La historia, de 13 capítulos, se desenvuelve en una florería familiar, a simple vista exitosa y ejemplar, aunque llena de disfuncionales secretos que quedan al descubierto.

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