Espectáculos

Enfría la fama

Fidel Orantes / Agencia Reforma | Sábado 08 Septiembre 2018 | 00:00:00 hrs

Carlos Rivera
Canadá— A más de 2 mil metros de altitud, la vista de las Montañas Rocosas canadienses es apantallante y el sentimiento de grandeza es casi inevitable.

Aunque ha estado en lo alto, con todo a sus pies, Carlos Rivera asegura que en la carrera artística no hay una cima como tal, siempre habrá un monte más alto que escalar o alguien que suba más rápido.

“Una es creértela y decir ‘¡qué padre!’, sentirte orgulloso de lo que has hecho porque el camino no ha sido fácil y mucho más cuando la mayoría de las cosas han dependido de ti, de tu decisión, entereza, preparación y que no permitiste que te dijeran ‘no’”.

“Pero luego está la otra, que te sientas un gran artista, que creas que ya llegaste y que estás por encima. Esa es la parte a la que me niego”, dice el cantante.

Desde siempre las montañas han sido parte de su vida. Vivió flanqueado por ellas en su natal Huamantla, Tlaxcala.

La diferencia es que antes solía andarlas a pie. No fue fácil pasar de uno a otro. Hubo esfuerzo, obstáculos, riesgos y decisiones que tomar, pero nunca se rindió ni renunció a sus anhelos.

“Cuando empiezas a vivir la realización de tus sueños, te llegan cosas que deseabas desde hace mucho tiempo atrás, pero eso conlleva complicaciones y no todo es alegría, la guerra está en no dejar que la situación te coma y te absorba”.

“Tienes que seguir disfrutando y recordándote todo el tiempo por qué deseabas tanto lo que tienes ahora, debes seguirte preparando para lograr más y mejores cosas. Es difícil, con tantas cosas sucediéndote y con tanta gente a tu alrededor aplaudiéndote todo lo que haces”, admite el intérprete.

Ha sido un guerrero, dice, porque, por paradójico que suene, se jacta de ‘volar’ gracias a que ha cumplido muchas de sus ilusiones sin perder el piso.

Precisamente el álbum que acaba de lanzar se llama ‘Guerra’ porque, además de ser su apellido materno, es un recordatorio de la lucha pacífica que debe hacerse por los sueños.

“Es esa continuidad a ese mensaje y lenguaje con el que he reforzado mi discurso dentro de mis conciertos”.

“Lo más importante, en lo que uno hace como artista, es que la gente que te escucha realmente reciba mensajes que le ayuden a algo, no sólo hacer canciones porque quieres que te vaya bien, vender discos o llegar al número uno de las listas”, añade.

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