Estado

Una jueza sin barreras

Miguel Silva/
El Diario | Sábado 25 Agosto 2018 | 00:00:00 hrs

Chihuahua— Rufina Maldonado Robles será la primera juez en materia penal de origen étnico en Chihuahua, luego de haber quedado entre los 54 seleccionados que resultaron idóneos para desempeñarse como jueces.

Será el 7 de enero cuando asuma la titularidad de la sala penal que le sea asignada.

Originaria del municipio de Ixtlán de Juárez, enclavado en la sierra de Oaxaca y de origen zapoteco, Rufina llegó al Estado de México con tan sólo 10 años de edad y vivió en condiciones de hacinamiento junto con sus padres y hermanos, situación que le ayudó a buscar la superación y a pesar de no hablar español, cursó el quinto y el sexto año de primaria en el municipio de Chimalhuacán, donde también cursó la secundaria.

Madre de dos hijos próximos a concluir sus estudios universitarios, defensora de las causas sociales y apasionada de la justicia, Rufina se desempeña actualmente en el área de la Defensoría Pública de la Fiscalía General del Estado (FGE), en la que trabaja para defender a los más desprotegidos. Manifiesta que las barreras se las impone uno mismo y no sus orígenes.

A lo largo de su vida Rufina ha enfrentado una serie de adversidades y retos que le forjaron el carácter que la ha llevado a conquistar sus metas.

Comentó que por necesidad y con la ilusión de brindarles a sus hijos mejores condiciones de vida, sus padres decidieron mudarse al Estado de México.

Dijo que lo que para muchos es basura para otros representa una oportunidad, y es que al llegar a Chimalhuacán sus padres hicieron de todo para lograr un sustento, desde recoger cartón, fierro, plástico y otros desechos en las calles. Las condiciones de vida que enfrentaban no eran las mejores, pero eso no le impidió tratar de superarse constantemente.

Estudió la preparatoria en el CCH de la UNAM, además de estar un año en la vocacional y posteriormente ingresó a la ingeniería en Agronomía, carrera que le llamaba la atención pues a través de ella buscaba hacer justicia para las comunidades indígenas. Sin embargo la escuela cerró y su carrera quedó inconclusa.

Formó parte del Movimiento Antorchista y por medio de las “Casas del Estudiante” llegó a Chihuahua y trabajó en la comunidad de Norogachi, municipio de Guachochi, defendiendo las causas estudiantiles y brindando asesorías a los más desprotegidos.

Esto le permitió ingresar a un curso en materia jurídica que realizó en la Ciudad de México en 1991 y para el siguiente año regresó e ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh).

Sus estudios eran sorteados con apoyos de la causa que representaba e incluso en varias ocasiones salió a las calles para pedir una moneda y así lograr recursos para ella y sus compañeros estudiantes que no tenían la forma de pagarlos.

Por diferencias ideológicas dejó al antorchismo y debido a esto su carrera universitaria se vio truncada en el quinto año.

Esto no la desanimó e ingresó a laborar a la industria maquiladora, etapa en la que se convirtió por primera vez en madre y así, alternando su trabajo con su etapa de mamá, regresó a la universidad para concluir su carrera y posteriormente obtener el título de licenciada en Derecho.

Esto le abrió las puertas para ingresar a laborar en el Poder Judicial del Estado, en el área de la Defensoría Pública, cuando este instituto aún pertenecía a esa área, después fue trasladado al Ejecutivo para ser operado por la Fiscalía General del Estado y logró mantener su empleo.

Comentó que a lo largo de su carrera ha conocido a gente excepcional, que con base en la cultura del esfuerzo ha logrado superarse y es así como un día se propuso convertirse en juez a la edad de 50 años, promesa que le hizo a sus hijos.

“Yo tuve ese anhelo y lo compartí con mis hijos, les dije que para cuando cumpliera 50 años concursaría para convertirme en juez; sin embargo, en ese entonces no se emitió convocatoria”, refirió.

La oportunidad llegó dos años después, cuando en marzo del presente año, el Poder Judicial del Estado hizo publica la convocatoria para ocupar 56 juzgados en materia penal, civil y familiar e inmediatamente sus hijos le exigieron que se inscribiera en el concurso.

Así lo hizo, cumpliendo con todos los requisitos y logrando superar cada una de las etapas, algunas con dificultad. Reconoce que el examen de conocimientos fue pesado, pero que gracias a sus estudios y constante preparación logró superarlo.

Rufina indicó que el solo hecho de haber aprobado el examen de conocimientos significó un triunfo para ella, pero la satisfacción fue mayor cuando se dieron a conocer las listas de quienes resultaron seleccionados para convertirse en jueces titulares.

Mencionó que su origen indígena no es una condicionante para no superarse, pues cada persona tiene la capacidad de salir adelante, con esfuerzo, sacrificio y sobre todo con ganas de superarse.

Desafortunadamente, dijo, existen situaciones de discriminación en el país que orillan a muchas personas a no perseguir sus sueños, situación que debe ser erradicada.

Será hasta el mes de enero cuando los nuevos jueces asuman sus funciones y el nombramiento oficial se hará en los próximos meses, así como la designación de los juzgados que tendrán a su cargo.

msilva@diarioch.com.mx

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