Estados Unidos

La broma que le jugaron a unos hombres en Tinder

The New York Times | Viernes 24 Agosto 2018 | 13:27 hrs

En junio, Amir Pleasants, un habitante de Montclair, Nueva Jersey, de 21 años, emparejó con una persona nueva en Tinder. Pero luego de que él y la mujer, Natasha Aponte, intercambiaron algunos mensajes, ella cortó la comunicación abruptamente.

Le explicó que había un proyecto laboral que le quitaría mucho tiempo y que en unas semanas volvería a estar en contacto. Él creyó que no volvería a saber de ella.

Luego, la semana pasada, ella lo contactó y sugirió que tuvieran una primera cita para conocerse en Union Square, en Manhattan, el domingo. Un amigo de ella se presentaría como DJ en un escenario y ella quería ir a beber por la zona después. Él le respondió entusiasmado: “Estoy muy emocionado, suena demasiado bello para ser verdad. Ja, ja, ja. Eres despampanante”. Y cerró el mensaje con el emoticono con ojos de corazón.

La tarde siguiente, condujo a la ciudad y llegó alrededor de las 18:15.

“Cuando llegué había unos 150 ó 200 hombres ahí afuera”, dijo en una entrevista el lunes. “Todos nos mirábamos unos a otros tratando de averiguar de qué se trataba. Entonces nos dimos cuenta de que nos habían tendido una trampa”.

Aponte, a quien no pudimos localizar para que nos hablara al respecto, había usado Tinder con el fin de organizar una competencia multitudinaria para encontrar pareja en la parte norte de Union Square, con un escenario, un micrófono que de repente fallaba y un equipo de video. Todos los entrevistados al día siguiente contaron historias casi idénticas a la narrada por Pleasants.

Connor Murray, de 22 años, planeaba asistir, pero empezó a sentirse mal la noche del sábado. La mañana del domingo, fue uno de los muchos que recibieron un mensaje recordatorio de Aponte. Le dijo que, aunque el pronóstico del clima era incierto, tendrían la cita, lloviera o tronara.

A Murray le pareció extraño. “¿Quién carambas dice ‘llueva o truene’ en la primera cita?”, dijo. Puesto que aún se sentía mal, decidió no asistir.

La mayoría de los hombres que sí asistieron vivían cerca de la zona, pero Pleasants mencionó que habló con varios que vivían muy lejos; hubo uno que había viajado desde Oregon.

Como se los había prometido, había un DJ tocando cuando los hombres llegaron. A las 18:00 no había rastros de Aponte, y algunos hombres, como Misha, de 30 años, no tardaron en publicar larguísimos hilos de conversación en Twitter acerca del fraude, recibieron mensajes de ella diciendo que iba retrasada.

¡Hola! ¡Perdón, voy en camino! ¡Llegaré a las 6:15! Te veo en el escenario.

Luego cuando el DJ terminó, una mujer vestida completamente de negro tomó el micrófono y se presentó como Natasha a secas.

“Tengo que confesar algo”, dijo. “Todos están aquí reunidos para tener una cita conmigo”.

Como… ¿una cita grupal?

Explicó que estaba cansada de las aplicaciones de citas y que le parecía mejor idea que sus pretendientes participaran en una competencia. Saldría en una cita con el ganador.

De inmediato descalificó a los hombres que medían menos de 1,77 metros, a los que se llamaban Jimmy (porque no le gustaba el nombre) y a quienes sus parejas anteriores los habían dejado, con lo que hizo que las ceremonias de selección de The Bachelorette parecieran muy amables.

A quienes lograron pasar el primer filtro, Aponte les pidió que hicieran treinta lagartijas en el lugar.

Luego les pidió que se formaran y ella “deslizaba a la izquierda” a todo aquel que no quería que pasara a la siguiente ronda. También les pidió que hicieran carreras entre ellos y le dio a cada uno un minuto para explicar por qué querían salir con ella.

Pleasants dijo ser “demasiado orgulloso como para apuntarse a esa fila”, pero que al final hubo un ganador cuyo nombre no alcanzó a escuchar.

Sin embargo, la artimaña de Aponte fue ideada con un propósito distinto al de tener una cita.

El DJ que tocó antes de que ella tomara el micrófono, Nick AM, mencionó en un correo electrónico que había firmado un acuerdo de confidencialidad. Pero luego sugirió preguntar a Rob Bliss, la mente maestra detrás de un infame video de piropos que fue visto más de 47 millones de veces después de su publicación en 2014.

Bliss señaló que estuvo involucrado en la treta y que pronto se publicaría un video en el que se explicaría el “quién/qué/por qué y la historia de los hechos tal como sucedieron”.

Se negó a hacer comentarios respecto a si le había sorprendido uno de los resultados del evento: el hecho de que desató una ola de enojo entre aquellos que fueron engañados para asistir. Aponte tuvo que ignorar gritos obscenos mientras organizaba a los competidores. Ese mismo domingo, más tarde, hizo privada su cuenta de Instagram, pues recibió decenas de comentarios en los que la insultaban.

“No puedo creer que esta chica les haya hecho esto a tantos hombres inocentes”, comentó alguien. “Había chicos con flores y cartas, emocionados por conocerla. Sus rostros se llenaron de tristeza cuando anunció la verdad”.

Misha, quien se negó a dar su apellido, pero insistió en que no colaboró con Bliss, dijo que al día siguiente del embuste no estaba seguro de cómo se sentía respecto de lo ocurrido. (Él fue uno de los hombres que se negó a competir). Comentó que fue gracioso y, “evidentemente exitoso”, pero que también es una muestra de lo que sucede en esta época. Se mostró comprensivo con los reporteros que intentaban estructurar la historia.

“Yo tampoco sabría cómo estructurarla”, dijo. “Es muy gracioso y a la vez bastante siniestro”.

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