Estados Unidos

El candidato más volátil no está en boletas

Associated Press | Domingo 02 Septiembre 2018 | 17:25 hrs

El presidente de Estados Unidos
Washington— En las elecciones legislativas de noviembre, el candidato más imprevisible ni siquiera figura en las boletas.

Pero el presidente Donald Trump está ávido por saltar a la palestra para ayudar a sus correligionarios republicanos.

Tal es su afán de hacer campaña por los candidatos _y proteger su flanco político_, que los líderes republicanos y el equipo de Trump están elaborando una estrategia para manejar los tiempos del presidente. Está diseñada para enviarlo a lugares donde pueda resultar útil.

También están resueltos a tratar de poner coto a su imprevisibilidad para que el elemento más útil con que cuenta el partido para lograr que los votantes republicanos acudan a las urnas no resulte el más perjudicial.

De ahí los esfuerzos constantes para mantenga la buena conducta.

La semana pasada, Trump hizo caso a los ruegos de sus asesores y del senador por Colorado Cory Gardner, jefe de la comisión de campaña electoral al senado, de que se abstenga de escoger a un favorito en la contenciosa primaria de Arizona y que aguarde los resultados para apoyar al ganador. En un acto electoral en Indiana, el presidente se atuvo al guión que le dieron, promovió sus planes y criticó al senador demócrata Joe Donnelly.

"Los senadores republicanos no llegarán adonde quieren sin ayuda del presidente. Eso significa que debe hacer precisamente lo que está haciendo", dijo Josh Holmes, asesor del líder del bloque republicano Mitch McConnell. "El gran peligro en las elecciones de mitad de término es la falta de entusiasmo, y nadie puede provocar entusiasmo como el presidente".

Los asesores creen que el poder de atracción de Trump es crucial para lograr una gran afluencia de votantes leales al partido, lo cual es útil en muchas contiendas estatales. Pero su presencia podría ser contraproducente en muchos distritos donde los que buscan la reelección tienen problemas para conservar los votos de sectores centristas.

Pero a esta celebridad convertida en presidente difícilmente se la puede considerar un líder abnegado de su partido adoptivo. Lanzó la campaña de su propia reelección pocas semanas después de su juramentación el año pasado en lugar de esperar las elecciones de medio término como sus predecesores. En momentos que crece el optimismo de los demócratas para recuperar la mayoría en la cámara baja, Trump actúa motivado por la autoprotección. Es perfectamente consciente de las amenazas e investigaciones que pudiera sufrir si los demócratas ganan la mayoría en cualquiera de las cámaras.

No resulta fácil, y Trump provocó una tormenta política innecesaria con su reacción demorada y fría a la muerte del senador John McCain. Con todo, sus asesores piensan que ha adquirido más concentración y disciplina en los tramos finales de la campaña.

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