Estados Unidos

Centra muro debate presupuestario en EU

Reforma | Lunes 03 Septiembre 2018 | 16:25 hrs

Washington DC– Con la amenaza del presidente estadunidense, Donald Trump, de paralizar el Gobierno federal si no se aprueba el dinero para el muro en la frontera, el Congreso reanuda sesiones este martes con el reto de aprobar la totalidad del presupuesto federal en sólo 11 días legislativos.

Hasta el momento, el Senado ha aprobado versiones de 9 de las 12 iniciativas que componen el presupuesto federal del año fiscal 2019, por lo que un cierre del Gobierno podría tener un impacto en las elecciones legislativas del 6 de noviembre.

"Al centro de estas elecciones está el asunto de la seguridad fronteriza. Ya empezamos el muro en San Diego (...) Ya tenemos 1.6 mil millones, después tuvimos otros 1.6 mil millones de dólares. Ahora estamos pidiendo mucho más", señaló el Mandatario estadounidense el pasado jueves en su paso por Evansville, Indiana.

El Congreso aprobó 1.6 mil millones de dólares en marzo en seguridad fronteriza, incluidas bardas y barreras físicas, pero ninguno de los fondos fue etiquetado para el muro prometido por el presidente estadounidense en campaña.

Mientras que los otros 1.6 mil millones aludidos por el republicano no han sido aprobados en realidad.

El lenguaje del acuerdo presupuestario de marzo estableció que las barreras físicas corresponden a bardas y diques, los cuales habían sido contemplados desde la Ley de Bardas Seguras del 2006- pero no al muro de concreto propuesto por el Presidente.

El pasado 29 de julio, el presidente amenazó a través de Twitter con un nuevo cierre del Gobierno, el cual sería el tercero del año, a pesar de que los líderes republicanos habían llegado a un acuerdo con el Mandatario para evitar nuevos cierres antes de las elecciones de noviembre.

"¡Estaría dispuesto a 'cerrar' el Gobierno si no nos dan los votos para Seguridad Fronteriza, que incluye el Muro!", advirtió Trump.

Aunque inicialmente los líderes demócratas ofrecieron financiar el muro a cambio de la legalización de los 690 mil beneficiarios del Programa de Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA), la propuesta de la Casa Blanca de reducir la migración legal fue vista como una amenaza que descarriló las negociaciones.

El presidente propuso además la eliminación de la Lotería de Visas, la revocación de la política de Detención y Liberación, así como bloquear los fondos para las llamadas Ciudades Santuario.

En vísperas de la reanudación de sesiones del Congreso, subsisten aún no sólo las diferencias sobre seguridad fronteriza entre republicanos y demócratas, sino entre la Cámara de Representantes y el Senado.

Los senadores, los cuales se mantuvieron en sesiones en agosto para avanzar en las iniciativas de gasto pendientes, trabajan una propuesta que incluye 1.6 mil millones de dólares para el muro, bardas y barreras físicas.

Sin embargo, la versión de la Cámara de Representantes elevó la cifra a 5 mil millones de dólares que fueron solicitados por la Casa Blanca.

Aún si ambas versiones son aprobadas sin cambios, requieren ser conciliadas en la conferencia legislativa bicameral.

Aunque los líderes legislativos republicanos han expresado su preferencia por dejar el debate sobre la seguridad fronteriza y el muro hasta después de las elecciones, el Mandatario ha insistido el tema no sólo en sus más recientes apariciones públicas, sino también en la Casa Blanca.

Incluso, el presidente de Estados Unidos reiteró la semana pasada que México pagaría fácilmente por el muro.

"En última instancia será pagado por México", sentenció.

De inmediato, el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, respondió que su país nunca pagará por el muro.

Aún si los líderes del Congreso estadounidense deciden separar el tema del financiamiento del Departamento de Seguridad Interna (DHS), incluida la seguridad fronteriza y el muro, del presupuesto general, se requiere de una iniciativa temporal de gasto para mantener abierto al gobierno hasta después de los comicios.

Históricamente los republicanos no han salido bien librados políticamente cuando han forzado cierres del Gobierno.

En 1996, cuando el líder republicano Newt Gingrich quiso acorralar al entonces presidente Bill Clinton con la amenaza de un cierre, el Gobierno estuvo cerrado 21 días y se logró un presupuesto balanceado.

Varias encuestas colocaron entonces a Clinton como el claro ganador y a los republicanos como los perdedores.

The Cook Political Report, considerada como la biblia del mundo político de Estados Unidos, proyectó que los demócratas siguen siendo los favoritos para recuperar la Cámara de Representantes en noviembre, aunque los republicanos confían en revertir las tendencias históricas gracias el estado de la economía.

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