Internacional

Vinculan a pionero del autismo con ejecuciones nazis

The Washington Post | Jueves 19 Abril 2018 | 19:59 hrs

Hans Asperger, aclamado por su investigación sobre el autismo, pudo haber enviado a sus pequeños pacientes para que fueran asesinados por los Nazis.

Sus evaluaciones médicas fueron desalentadoras.

La niña, quien aún no cumplía 3 años, mostraba señales de discapacidad mental y física después de una enfermedad que le provocó una inflamación en el cerebro, según dijo.

“Se trata de un severo desorden de la personalidad”, escribió Hans Asperger, un pediatra y psicólogo infantil austriaco en un diagnóstico que emitió en el verano de 1941.  “Tiene el más severo retraso motor y un alto grado de idiotez y convulsiones”.

Una antigua fotografía en blanco y negro muestra a una pequeña niña, identificada como Herta Schreiber, con su cabello alborotado, llorando y mirando hacia la cámara.

“En casa, la pequeña debió ser una carga insoportable para la madre, quien tenía que cuidar a otros cinco niños saludables”, escribió Asperger en su reporte.

Concluyó que su internamiento permanente en Am Spiegelgrund –un famoso reformatorio y clínica psiquiátrica en donde casi 800 niños fueron asesinados por el régimen Nazi– parecía “absolutamente necesario”.

El 2 de septiembre de 1941, un día después de su tercer cumpleaños, Herta murió de neumonía, “la causa de muerte más común en Spiegelgrund, que era rutinariamente inducida por la administración de barbitúricos durante un período más prolongado de tiempo”, de acuerdo a un documento académico que fue publicado hoy en la revista médica Autismo Molecular.

El reporte ocurre durante el Mes de Concientización Nacional del Autismo y justo a tiempo para el cumpleaños de Adolfo Hitler.

El autor, el historiador médico Herwig Czech, argumentó que Asperger –quien fue un pionero en el estudio del Autismo y desórdenes relacionados con ese padecimiento– se congració con el régimen Nazi “colaborando activamente” con el programa eugenésico de los nazis ayudando a enviar niños que estaban severamente discapacitados a Spiegelgrund, que era conocido como “un centro oculto de matanza”.

“Vemos a alguien que pudo haber evitado fácilmente ese trabajo pero al parecer, lo hizo sin escrúpulos”, comentó Czech este jueves refiriéndose a Asperger en una entrevista telefónica que tuvo con The Washington Post.

Czech reconoció que hubiera sido muy difícil para Asperger el haber mantenido vivos a esos niños, pero dijo que el pediatra “ciertamente pudo haber evitado enviarlos a la muerte”.

Asperger se hizo famoso por su trabajo en la comunidad de salud mental y se le reconoce el haber diagnosticado un padecimiento que posteriormente se le puso su nombre –el Síndrome de Asperger, una forma altamente funcional del autismo.

Algunos historiadores han especulado al paso de los años que el doctor fue un defensor de los niños discapacitados mentalmente, buscando protegerlos de un régimen que a la fuerza esterilizó a cientos de miles de personas que creía que tenían una enfermedad mental y otros padecimientos relacionados con ella.

Durante la década pasada, Czech, historiador de la Universidad Médica de Viena, comentó que había estado buscando en los archivos, que había leído los archivos personales de Asperger y los registros de los pacientes, para determinar si el pediatra había tratado de proteger las vidas de los niños o ayudó a que los mataran.

“Cuando empecé a hurgar”, dijo, “simplemente encontré que la situación fue mucho más complicada”.

Czech comentó en el estudio que Asperger, quien era conservador pero no activo políticamente, formó parte de una comisión que se reunió para clasificar a 200 niños en un hospital psiquiátrico, de acuerdo a su posible desarrollo futuro.

Ese comité, dijo Czech, enmarcó a 35 niños como casos imposibles, etiquetándolos como “no educables” y “no útiles” –y que pudo haber sabido que era como una sentencia de muerte.

Algunos niños que fueron marcados como casos imposibles de acuerdo a los nazis, les aplicaron una inyección letal.

Otros murieron con gas venenoso.

Sin embargo, no está claro qué le sucedió a esos 35 niños, de acuerdo al estudio.

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