Internacional

La historia de un crimen resuelto con 17 mil muestras de sangre

The New York Times | Martes 28 Agosto 2018 | 15:07 hrs

Durante dos décadas, la policía neerlandesa investigó la violación y el asesinato de un niño de 11 años; un caso que tuvo una amplia cobertura mediática en los Países Bajos.

Ahora, gracias a una investigación en la cual 17.500 neerlandeses se sometieron a pruebas de ADN de manera voluntaria, un sospechoso fue arrestado en España.

El niño, Nicky Verstappen, asistió a un campamento de verano en una reserva natural del sur neerlandés en 1998. En una noche de agosto salió de su tienda de campaña y nunca regresó. Su cuerpo, aún en piyama, fue descubierto al día siguiente. Estaba escondido en un bosque de pinos, a un kilómetro de distancia.

El ADN detectado en la ropa del niño era de un varón pero no había coincidencias con los registros genéticos de las bases de datos neerlandesas ni internacionales. Tampoco las hubo con las muestras tomadas a hombres que vivían cerca de la reserva natural o a personas vinculadas a Nicky y al campamento.

Una ley aprobada en los Países Bajos en 2012 permite hacer perfiles de ADN familiares, es decir, tomar muestras de personas que, según la geografía y datos sociales, podrían ser conocidos de un sospechoso.

Nicky Jansen, portavoz del Instituto Forense de los Países Bajos, que realizó el análisis, dijo que la esperanza era que “si el ADN de algún voluntario tenía rastros familiares con el del sospechoso, los investigadores podían identificar al sospechoso según el árbol familiar del voluntario”.

Esa técnica ya permitió resolver dos grandes casos en los Países Bajos, dijo Jansen. También abrió nuevas puertas para la investigación del homicidio de Nicky Verstappen. En 2013, un fiscal neerlandés ordenó hacer dos pesquisas de ADN según los rastros encontrados en la ropa de Nicky: uno voluntario en hasta 21.500 hombres según posibles vínculos familiares y uno obligatorio para 1500 hombres de “interés” para el caso.

“Fue la mayor investigación genética en los Países Bajos hasta el momento y estamos orgullosos”, dijo Judith Verbaan, portavoz de la policía regional de Limburg, la provincia donde Nicky fue asesinado.



De las 17.500 muestras familiares no hubo coincidencias con los rastros originales. Pero uno de los 1500 hombres de interés especial —Jos Brech, neerlandés de 55 años que había desaparecido desde abril— no se presentó para el examen obligatorio, lo que despertó las sospechas de los investigadores.

Brech vivía a unos dieciséis kilómetros de la reserva con su madre cuando sucedió el asesinato. Había sido organizador de campamentos infantiles y, según los investigadores, ya lo habían acusado en un caso de abuso sexual en 1985. Días después del hallazgo del cuerpo de Nicky, la policía lo encontró caminando por el sitio del campamento y lo entrevistó, pero no fue arrestado ni identificado como posible sospechoso.

Sin embargo, las autoridades tomaron muestras de ADN de familiares de Brech y de la ropa que había dejado en casa de su madre como parte de la nueva investigación; las muestras coincidieron con las de las piyamas de Nicky.

Los investigadores anunciaron el hallazgo y Verbaan, la portavoz policial, dijo que días después recibieron una denuncia que los llevó a una casa que lucía abandonada en Castellterçol, a las afueras de Barcelona. El 26 de agosto la policía española arrestó a Brech en ese lugar.

Brech forma parte de un grupo neerlandés que practica el estilo de vida nómada en la naturaleza. Según las autoridades, desde que desapareció en abril había estado en varios albergues ubicados en sitios aislados y en casas abandonadas.

La policía neerlandesa espera que la extradición de Brech se ejecute pronto; si apela le corresponderá a un juez español deliberar sobre el caso en un plazo de noventa días.

“No quiero dar nombres por temor a que se me olvide alguno, pero a todas las personas que dieron muestras, que ayudaron a buscar, que hicieron llamadas, de verdad se los agradezco”, dijo Bertie Verstappen, la madre de Nicky, el día después del arresto. “Ahora esperemos que hable y responda nuestras preguntas”.

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