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Inicia juicio del presunto asesino de 'Rafita'

Blanca Elizabeth Carmona
El Diario de Juárez | Viernes 24 Agosto 2018 | 00:00:00 hrs

Rosalío Soledad
Ciudad Juárez— Una autoincriminación, dos peritajes en materia de criminalística forense y los resultados de la necropsia son los únicos datos de prueba recabados por los investigadores de la Fiscalía General del Estado (FGE) Zona Norte, para probar la presunta responsabilidad de Rosalío Soledad Morales en el asesinato del niño David Rafael Santillán Vargas, conocido como “Rafita”.

Se trata de prueba circunstancial dijo el juez de Control Ramón Porras Córdova ayer al dictar el auto de vinculación a proceso contra Morales y al dejar en claro que esos datos son suficientes para esta etapa procesal en la cual el estándar probatorio requerido por la ley es muy bajo, solo indicios no pruebas plenas.

El pasado 16 de agosto Rosalío declaró ante el Ministerio Público (MP) que ocho días antes —el 8 de agosto— él estaba en el patio de su casa ubicada en la calle Plaza de San Carlos número 9960-14 del fraccionamiento Praderas del Pacífico dándole de comer a sus conejos y como a las 12:30 del día pasó su vecino Rafita y él le habló para pedirle que le comprara un kilo de tortillas y le dio 11 pesos.

Al regresar con las tortillas, Rosalío le regalo al pequeño 10 pesos como gratificación por haber cumplido con el mandado y de acuerdo con el ahora procesado, el infante le dijo que ya no quería regresar a su casa porque su papá le pegaba y él le ofreció que se quedara en su domicilio bajo la condición de que no hiciera ruido para que su mamá no se enterara.

El menor aceptó y minutos después al estar jugando dentro de la vivienda con una pelota, quebró un joyero rojo en forma de corazón que le pertenecía a la mamá de Rosalío y a él le dio mucho coraje y lo empujó.

“Rafita” se golpeó en la esquina de un sillón y en el piso, quedó inconsciente, dijo Morales para luego precisar que él lo levantó para llevarlo a su cuarto y ahí lo dejó encerrado y volvió a la habitación hasta las 6 de la tarde para ver si el niño ya había despertado. Pero al ver que no había recobrado el sentido, lo escondió en el clóset, declaró Rosalío.

Su versión fue admitida por el juez al señalar que el procesado no denunció haber sido torturado tras su arresto y al declarar estuvo asistido por un abogado y se fueron leídos sus derechos. Además el resolutor admitió dos reportes de criminalista.

Uno corresponde al lugar donde se localizó el cadáver de la víctima, el pasado 13 de agosto, y otro efectuado en la casa del sospechoso. En el primero se determinó que en ese lugar el niño no fue asesinado y que el cuerpo presentaba signos cadavéricos que revelaron que tenía de cuatro a cinco días de haber fallecido.

El segundo se realizó en la casa de Rosalío, aunque él ya había lavado la cobija que presuntamente utilizó para envolver el cuerpo de “Rafita” y las que le colocó encima tras sentarlo en el clóset los peritos utilizaron luminol, un compuesto químico que reacciona con el hierro presente en la hemoglobina, que permitió detectar trazas de sangre no perceptibles a la vista. Aunque el MP no precisó a quién pertenece esa sangre.

Otro dato de prueba presentado por el MP y admitido por el juez son los resultados de la necrocirugía en la que se estableció que la causa de muerte del niño fue un traumatismo craneoencefálico.

Los padres de Rafita fueron citados a la audiencia pero no comparecieron, por lo que Rosalío Soledad no fue sentenciado e incluso la nueva defensora pública penal que lo representó dijo que no tenían la intención de arribar a la figura legal denominada procedimiento abreviado.

La madre del detenido sí acudió a la diligencia y señaló que su hijo fue amenazado con matarla a ella. En la audiencia el juez le preguntó al detenido si le han brindado la seguridad que él ordenó y Rosalío respondió afirmativamente.

El juez aprobó un plazo de un mes para la investigación complementaria.

bcarmona@redaccion.diario.com.mx

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