Opinión

Todo asunto estalla en manos del gobernador

LA COLUMNA
de El Diario | Domingo 22 Abril 2018 | 00:00:00 hrs

Cuando creímos agotado el catálogo de impericias y nulidades exhibidas por el régimen panista de Javier Corral Jurado, se ha hecho presente el innecesario conflicto con los maestros y personal administrativo de la Sección 42 del SNTE. Casi una semana de clases perdidas ya para decenas de miles de alumnos y muchos millones de pesos no ingresados a las arcas estatales por el cierre obligado de oficinas.

Impericia y tozudez son la marca de la casa. El gobernador y su gabinete navegan en aguas turbias de pantano pero ellos ni por aludidos se dan. Actúan como si la administración pública resolviera los problemas a través del Espíritu Santo. No es así. Es, ordena la máxima conocida, a Dios rogando y con el mazo dando.

La relación con los maestros de la Sección 42 fue por completo abandonada como tantos asuntos permanecen entelarañados y con varias capas de polvo en la administración estatal. Objetivamente puede afirmarse que la culpa no es de los profes. Es de los adormilados (para su conveniencia) inquilinos de Palacio. Por ósmosis los problemas no se arreglan, insistimos.

El estado es un monstruo burocrático que administra poco más de 60 mil millones de pesos al año con muy pequeño margen de maniobra de recursos estatales. No admite por lo tanto esa improvisación criminal del corralismo. Los yerros se están pagando caro.

Corral juega a engaño y mentira para ganar tiempo. Las diez estrategias atribuidas a Chomsky -que por cierto niega sean de su autoría-, pretenden ser utilizadas desde el escritorio por el gobernador y sus imberbes secretarios de Estado, muchos de ellos inconscientes de la grave responsabilidad que tienen en sus manos. Quieren hacerle al moderno Maquiavelo, cometiendo graves imprudencias.

Por ello distraen, crean problemas, difieren, tratan como menores de edad a sus interlocutores en los distintos conflictos. Van a la emoción en sus mensajes -veamos al gobernador en redes sociales apelando directamente a la gente-. Buscan hacer sentir autoculpabilidad entre los chihuahuenses por los desmanes de su antecesor

Lo hacen de manera muy torpe. Se tropiezan en cada estrategia y agravan los problemas. Son bebés de pecho y quieren jugar en las grandes ligas.

Por ello se evaden en la estridencia y las acusaciones ligeras, provocando un rompimiento irreversible con el Ejecutivo federal hasta el primero de octubre que se vaya Peña Nieto. El Poder Judicial federal se quedará después de esa fecha igual como estará ahora. Ha peleado el gobernador con sus integrantes también. Con todos. Ha generalizado en tono tosco, amenazante e irracional.

Cómo le hará para restañar heridas, cuando los adjetivos proferidos, una vez retadores, otra vez plañideros, de manera sistemática no admiten marcha atrás. No se han cuidado las mínimas formas y se han cerrado las puertas.

Agréguese a esta situación el contexto completo. No es sólo este rompimiento o el caso de los maestros estatales con sus exigencias de pago de salarios y prestaciones adeudadas desde 2016. Son muchos los casos que por grave desatención, impericia técnica, política, jurídica y administrativa, han estallado en las manos del gobernador.

Están vivos y más presentes que nunca los casos de Alejandro Gutiérrez, Miroslava Breach, maestros estatales, enfermeros y médicos, medicamentos y sus licitaciones, inseguridad galopante, atentados contra estatales y escoltas del mismísimo gobernador y el fiscal general, el truene del Tribunal Superior de Justicia, el Instituto de Transparencia, el teleférico parralense, la renegociación de la deuda, la escasa comunicación con las autoridades de los 67 municipios, etc.

Todos increíble y “creativamente” encasillados por el gobernador en un mismo costal: la intentona de Peña Nieto de proteger a César Duarte.

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No tiene desperdicio el caso de los maestros. El empresario metido a funcionario público, inexperto y echado adelante con sus desplantes corralescos -obvio, todos mimetizan al líder-.

Pablo Cuarón jamás ha entendido los reclamos del magisterio. Jaime García Chávez no ha recordado el tema pero fue el primero en advertir lo que ocurriría con dicho personaje al frente de un área extremo sensible como la educativa. Brujo.

El problema no es de ahorita. Fue planteada la situación a Cuarón desde que llegó a la flamante oficina en el edificio Héroes de la Revolución. Pero le fue dando largas. Difirió, difirió y difirió, sin calcular que su impericia iba a provocar un problema mayúsculo.

De reunionitis hubo mil. Y en todas ellas nunca pudo ni quiso encontrar solución. No había intención de hacerlo. Le jugó a revertir la responsabilidad a la Federación, pero no en todo se puede. El Estado debe asumir su responsabilidad con los maestros de su competencia. Pero además ahorita, ¿con qué cara puede ir a Educación federal o Hacienda federal a pedir recursos? En efecto, le darán con las puertas en la cara.

El problema no era el dinero, como se demostró esta semana que empezaron a pagar. El problema era que no sabían qué hacer. Están distraídos en otros menesteres. Les ocupa el golf, las caravanas y las asambleas informativas del patrón; y por supuesto, las empresas particulares que deben atender desde los escritorios públicos.

Por eso, ¿curioso? En cuanto empezó la campaña contra las empresas de Cuarón, este realmente exhibió su preocupación por ir hacia la solución. Ahí está el verdadero interés, y no en la secretaría que Corral le obsequió para jugar durante cinco años.

Fiel a su amo y señor, juega con la prensa. Se muestra estridente y retador. Dice una cosa y luego la cambia. Se envalentona. Y luego sin más cede, entregándose completamente al torrente político de facto que lo hace claudicar y lo presenta como realmente es, un aprendiz de político.

No puede ser otra cosa, porque las estridencias soltadas durante la semana lo único que hacían era exacerbar las negociaciones. Y claro, se llegó a tal punto, que, hoy han transcurrido seis días con los maestros en las calles y con plantones en oficinas públicas cuando esto no debió haber pasado.

Es un error tras otro. No puede ser, a menos que esa sea la intención y Chomsky y Maquiavelo se quiten el sombrero ante el gobernador por los actos “maestros” de simulación. La falta de resultados positivos para él mismo en materia de imagen y costo político tremendo nos llevan a ratificar lo dicho al inicio, de lo que se trata es de nulidad, impericia, intereses ajenos al servicio público.

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Y es que una simple miradita atrás nos deja atónitos por la torpeza con que se han manejado los asuntos públicos.

Era lógico que el caso de Alejandro Gutiérrez fuera sujeto de atracción. Jurídicamente el procedimiento tiene sustento, los recursos federales no pierden su origen jamás. Es la regla soportada en leyes y convenios. Ningún juez va a rechazar tal aserto. Oponerse a ello con argumentos políticos, sin una base jurídica sólida, es una torpeza. Por ello ante las acusaciones, de manera inédita, el Poder Judicial Federal emitió un pronunciamiento a través de la Judicatura.

Pero además, repetimos en ese punto: ¿cómo piensa Corral ir ante la Judicatura Federal como lo está pretendiendo, cuando sus consejeros son los mismos ministros de la Suprema Corte, incluido su presidente, a quienes denostó y acusó de sumisión ante Peña Nieto? ¿También sus excelencias los ministros tienen la cara de tontos, o qué cree el gobernador?

Grave e infantil error de cálculo. No paró ahí, durante la semana se trasladó a la Ciudad de México nomás a exponerse en una conferencia de prensa donde los mismos periodistas le cuestionaron porqué no atiende sus funciones de gobernante en un Chihuahua incendiado por la delincuencia y sitiado por los maestros. Ahora hasta dispersión y dislexia política y administrativa descubrimos en la personalidad del mandatario, más lo que se acumule.

En su torpeza lastima lo mismo dentro del gabinete que fuera de él. Sus funcionarios han perdido cualquier individualidad que permita aprovechar cualidades personales que abonen a la solución real de los problemas, porque no admite consejos ni recomendaciones, en contrario. Es el macho alfa que todo lo monopoliza en Palacio, para infortunio de sus colaboradores y de los chihuahuenses que estaban mejor cuando estaban peor.

La tozudez lo lleva al fracaso un día sí y el otro también. No se da cuenta -en su evasión, y enredado en la bandera nacional con sellitos de una falsa ética y moral de estado republicana- que camina directo al precipicio, en una autoinmolación provocada por sus múltiples yerros. Cual Penélope, lo que teje en el día lo desteje en la noche.

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